La infancia es un baúl del que nos nutrimos durante el resto de nuestras viudas. Todo  tesoro que metamos en ese cofre jamás perderá su valor. De las pequeñas joyas que se han ido pasando de padres a hijos durante siglos una de las que perduran (de momento) son los cuentos. Pero el ritmo frenético actual esta haciendo que el tiempo que pasan los padres con los hijos pierda valor; incluso a la hora de ir a dormir muchos recurren ya a los “padres electrónicos” como el YouTube olvidando la calidad que tienen esos momentos.

Lo bueno de rescatar los clásicos es que, al contarlos, reviviremos esos recuerdos inolvidables, esa inocencia única y maravillosa. No sólo eso (que ya es mucho) al mismo tiempo estaremos estimulando su imaginación, y transmitimos grandes valores que hoy en día están perdiendo peso. Para aquellos que quieran revivir esos cuentos, os vamos a dar 20 clásicos que no deben perderse.

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