Ni que decir tiene que la propia denominación indica de que estamos hablando: de préstamos online o sea, de operaciones de préstamos o crédito que son concedidas a través del canal online.

Es sin duda la diferencia que las separa de las operaciones de préstamos tradicionales, el canal al través del cual se solicitan, analizan, gestionan y finalmente, se aprueban o se deniegan.

Desde esta perspectiva está claro que el auge de estos préstamos online ha ido en paralelo al crecimiento de este tipo de banca, la banca online, en la cual nos encontrábamos con entidades puras online, o sea, que nacieron como online y todo su funcionamiento va por ese canal o bien con entidades online que han creado para ello las entidades tradicionales como un canal alternativo al negocio bancario. Es más, podríamos incluso incluir dentro de las entidades online a las tradicionales que poseen ofertas de sus servicios y productos a través de su página web.

En los tres casos, lo que está claro es que salvo la firma final de la operación que se realiza de forma física, todo lo que es la operativa vinculada a las operaciones se mueve a través del canal online.

La generalización en el uso de Internet en los hogares, unido a la reducción de costes que tienen las entidades en operativa al emplear este canal, hace creer que es uno de los futuros destinos de la actividad financiera.

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