Los seguros de vida, como su propio nombre indican, son aquellos seguros que cubren la posibilidad de fallecimiento del asegurado. Con lo cual, estos supone que en caso de ocurrir esto, los  beneficiarios designados por el que ha suscrito el seguros recibirán una cantidad de dinero indicada en la póliza y que se acordó en su momento por las partes firmantes de la póliza, o sea, asegurado y entidad aseguradora.

La edad que posea el asegurado, la actividad a la que se dedique, si va a realizar algo que se pueda considerar como peligroso en breve, su historial médico y, como no, el capital que quiere que cobren los beneficiarios del seguro, son los factores clave que van a determinar el importe final de la prima de los seguros de vida.

Los seguros de vida son contratos anuales, en los que la prima va experimentando incrementos en su importe ya que a medida que pasan los años, el asegurado aumenta en edad y, por lo tanto las posibilidad de fallecimiento por propia naturaleza humana.

El capital que quiere que reciban sus herederos también es actualizable con el paso de los años o directamente se puede renovar la póliza incrementando el mismo e lo que quiera el asegurado. Eso sí, supondrá esto un incremento en el importe anual de la prima a pagar.

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