La compra coche segunda mano tiene sus riesgos, más que adquirirlo nuevo a un concesionario, aunque si el coche sale malo, nos puede salir malo con independencia de donde lo hayamos comprado y viceversa.

Ahora bien, en la compra coche segunda mano debemos de tener claro que este coche ha tenido un uso y un desgaste que no conocemos. Podemos intuirlo haciendo una revisión, pero puede que hay cosas o defectos que no se vean con esta. Comprarlo nuevo presupone que no ha tenido ningún mal uso y que seremos nosotros el que acostumbremos al coche ir de una forma o de otra.

De lo dicho anteriormente se deduce que debemos de tener ciertas garantías de que el coche que compremos, sea nuevo o segunda mano, funciona de forma adecuada. Aquí es donde el riesgo se reduce si lo compramos nuevo.

Adquirirlo nuevo implica tener la garantía del fabricante lo que supone una mayor tranquilidad. La compra coche segunda mano está sujeta también a una garantía que tiene que darte el vendedor del coche durante un plazo determinado de tiempo, asumiendo él el coste de una posible reparación si se estropea posteriormente a la venta y se demuestra de que no ha sido por culpa del comprador. En este caso, debemos de ver quién es el que nos vende el coche y si nos inspira confianza, ya que, ante una posible avería, si no se hace cargo, correrá de nuestra cuenta.

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