Uno de los sectores que más se ha resentido con la crisis, además del de la vivienda, es el de la fabricación y venta de automóviles, ya que, en ambas actividades estamos hablando de compras y ventas de un elevado importe. El ajuste de mano de obra se ha producido en ambos sectores. Dentro del sector del automóvil, la fusión de fabricantes también se ha realizado intentando minimizar los costes fijos de estructura. Pero el hecho en sí es que si por la parte del consumidor no se compran coches, da igual lo que se reduzca por la parte del fabricante.

Es por eso que es habitual ver como se nos bombardea publicitariamente con ofertas automóviles con la intención de sensibilizar a los ciudadanos con que es el momento preciso para cambiar. Pero el hecho es que antes de la crisis la gente cambiaba de coche a los 4 años y ahora la media del parque automovilístico español supera holgadamente los diez años.

Y es que las ofertas automóviles llaman la atención y pueden interesar a aquellas personas que ya tienen pensado el cambiar de vehículo, pero dudamos mucho que esta ofertas sean el factor detonante en estos momentos que motive a alguien a cambiar de coche.

Un ahorro en costes siempre se agradece, pero no creemos que sea definitivo para tomar la decisión de cambiar de vehículo antes de lo que sea estrictamente necesario.

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