Si quiero vender mi coche solo tengo dos opciones: o vendérselo a una empresa o concesionario de vehículos de segunda mano que se dedique a la compraventa de vehículos o bien vendérselo a un particular.

Ambas opciones plantean pros y contras que vamos a ver.

Vendérselo a un concesionario, evita que tu realices el papeleo administrativo de transferir la propiedad legal del coche. Ya se encarga el propio concesionario de hacerlo por la cuenta que le tiene si quiere después volverlo a vender. Eso si, como principal contra, vender mi coche a un concesionario implica que el poder de exigir el mejor precio queda más en manos de este. Pierdes poder e negociación y, probablemente, conseguirás un precio más bajo que vendiéndolo a un particular. Por el contrario, tu te despreocupas de los posibles problemas o reparaciones que tenga el coche ya que el concesionario se encarga.

Vender mi coche a un particular supone que yo soy el que pongo el precio y el que, a fin de cuentas, manda en la operación (salvo que esté muy apurado por venderlo). Probablemente consiga mejor precio que si lo vendo al concesionario. No obstante hay que saber que en estos casos, yo debo de encargarme del papeleo administrativo de transferir la propiedad en la delegación de tráfico correspondiente y eso tiene un coste en tiempo y dinero. Además, la normativa en materia de compraventa de vehículos obliga al vendedor a dar un período de garantía al comprador de que el coche está bien, con lo cual, aunque yo venda el coche hoy, si en seis meses le ocurre algo, el comprador puede reclamarme la reparación si se considera que fue debida al uso anterior a la compra.

La opción de vender mi coche la escogeremos en función de cómo esté mi coche y del uso que le haya dado.

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