Dos han sido los factores principales para el incremento de las instalaciones del servicio de alarma de hogar y que se haya generalizado: el peligro a la crisis y el posible aumento de delincuencia ante la necesidad de la gente, y el abaratamiento en los servicios prestados de alarma que hace que un servicio que antes estaba al alcance de pocos, ahora pueda ser considerado como un recibo más al mes del hogar.

A mucha gente hasta no hace mucho le llegaba con tener un seguro de hogar, de los denominados multirriesgos y que, en caso de robo, si no tenían mucho de valor en el hogar les llegase. Pero últimamente, por costes mensuales muy reducidos, se puede disponer de alarma de hogar en prácticamente cualquier domicilio de España.

Y es que siempre lo de prevenir en vez de curar es algo que llevamos mal los españoles, acordándonos de poner una alarma de hogar solamente tras haber sufrido precisamente un robo.

No lo podemos ver como una necesidad, ya que hay hogares y hogares, pero lo que si es cierto es que el abaratamiento de este servicio lo ha convertido en algo habitual y, por lo tanto, con un precio muy asumible por gran parte de la población, ayudando así a aumentar la tranquilidad de uno cuando se va de su casa un período de tiempo determinado.

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