La evolución en el uso de las nuevas tecnologías en el hogar, con la generalización del uso de Internet, ha hecho que un mercado que antes era muy limitado y más monopolistas como era el de la ADSL, ahora pase a ser uno de los mercados más competitivos en cuanto a variedad de ofertas de paquetes con diferentes prestaciones y tarifas.

Lo que uno le pide a su ADSL está claro es que sea rápida y barata, para que nos vamos a engañar. Lo que solemos obviar en muchas ocasiones es el posterior servicio de atención al cliente que nos da nuestro proveedor de Internet.

De poco vale el que sea muy rápido y barato nuestro servicio de ADSL si sufrimos cortes a lo largo del día y nos vemos obligados a llamar a reparaciones técnicas de nuestra operadora que además es un 902 que nos cuesta dinero. Lo que ahorramos por un lado lo perdemos por otro.

Vale que el precio y la velocidad son un factor importante a la hora de contratar el ADSL en el hogar, pero no menos que las referencias que podamos tener de nuestro proveedor en el tema de gestión de problemas, quejas y/o conflictos.

De hecho, a mi modo de ver, lo primero sería justo el encontrar aquellos proveedores que nos ofrecen más confianza y, a parir de ahí, comparar prestaciones y tarifas.

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