El puente de diciembre es un momento perfecto para viajar a Dublín, una ciudad llena de buen ambiente, divertida y dinámica fundada por los Vikingos. Todavía podemos encontrar alojamientos por menos de 100€ todo el puente.

Algunos de los imprescindibles para visitar son: Grafton Street, la vía principal de la ciudad, en pleno centro; O’Connell Street, una de las calles peatonales más llenas; Temple Bar, uno de los barrios más antiguos donde encontrar pubs y restaurantes abiertos a cualquier hora; Trinity College, la universidad más antigua de Irlanda y una de las más famosas del mundo; La fábrica de cervezas Guinness; el Ayuntamiento de Dublín; el Castillo; o la casa número 29 (“number twenty nine”).

Otra de las actividades que podemos hacer es visitar los restos de San Valentín (patrón del amor) en la iglesia de Whitefriar o probar su gastronomía típica, como el estofado irlandés o el estofado con Guinness, el Shepperd’s Pie, las salchichas con puré, el fish and chips el salmón ahumado.

Para movernos por la ciudad podemos ir a pie, usar la bicicleta, el autobús o el tranvía.

Además, en pleno centro de Dublín, en el puente de diciembre, ya podemos encontrar uno de los mercadillos de navidad más sorprendentes, en una cripta del siglo XII en la Catedral de la Santísima Trinidad, aunque por sus calles también os empaparéis del ambiente prenavideño de camino a cualquier pub de los que os ofrecerán música tradicional irlandesa.

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