Los mejores meses para visitar una ciudad como Marrakech son desde noviembre hasta mayo, por lo que elegir este destino para escaparnos en el puente de mayo seguramente es un acierto.

Marrakech es una ciudad imperial y uno de los centros culturales más importantes del país donde sus festivales y mercados son muy populares.

Para movernos por la ciudad es fácil hacerlo a pie,

Algunos de los imprescindibles que debemos visitar en la ciudad son la Mezquita Koutoubia, una de las más grandes del occidente musulmán; los Jardines de la Menara, plantado de árboles frutales y olivos; las Tumbas Saadies, de la época del sultán sadita Ahmed al – Mansur; Dar Si Said, uno de los palacios más bonitos de la ciudad; la Plaza de Jemaa el Fna, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO; las Murallas, que cambien de color según la luz y el tiempo que haga en el día; el barrio judío, el más importante barrio judío del país hasta 1936; o Koubba Ba’Adiyn, el único ejemplo de arquitectura almorávide de la ciudad.

Aprovechando nuestra estancia en Marrakech no podemos dejar de explorar sus Zocos e, incluso, si nos sobra tiempo, podemos acercarnos a las estaciones de esquí de Ouikameden y del Valle del Ourika, que no están muy lejos.

Para reponer fuerzas podemos comer en los puestos ambulantes de Jemma el Fna, o probar platos como los Tajines, el Cuscús o el Tanjia, sin olvidarnos de probar su té de menta.

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